Piñán, comunidad de 42 familias y alrededor de 200 almas está a dos días de caminata de cualquier vía o centro poblado. Bueno, casi de todas, ya que allí hay una carretera que comunica la comunidad con el resto del mundo pero su uso esta limitado o prohibido para la mayoría de los comuneros .. ¿Porque? La respuesta es compleja. Piñán es una de las últimas comunidades de la región sierra que vive las consecuencias del periodo de las grandes haciendas en el Ecuador.

El sistema de la hacienda fue establecido durante la conquista y la subsiguiente colonización española que duro más de 3 siglos. El objetivo principal de las haciendas fue la producción agrícola y ganadera en orden de proveer de alimentos a las nuevas poblaciones coloniales, a sus centros mineros y proveer de recursos para ser enviados a la madre patria (España). Por su puesto estos "nobles" objetivos ocultan una historia de explotación, sufrimiento y muerte para los indígenas de América del sur.

Por la fuerza los españoles, concentraron la población indígena en torno a las haciendas a fin de usar y abusar de la mano de obra local en ese periodo de tecnología agrícola rudimentaria. Inclusive la corona concedió a los colonialistas españoles el derecho al control de la población y a su manejo.

Los indígenas no fueron pagados por su trabajo y únicamente lo hacían por tener el derecho de acceder a recursos fundamentales para su supervivencia como la utilización de la leña para cocinar, el agua de los ríos, pastos para sus animales y una porción de campos agrícolas pobres para la agricultura, que adicionalmente servia de medio de expansión de la frontera agrícola para el hacendado.

En 1964, una junta militar en ese entonces en el gobierno del Ecuador, bajo la presión de la lucha campesina y por las necesidades de modernización de la economía impuestas por las nuevas condiciones del mercado mundial, expidió la primera ley de reforma agraria del Ecuador. Ley que propuso terminar con las haciendas y entregar las tierras a los campesinos en base a sus derechos ancestrales y laborales.

Así es que en Piñán la reforma agraria paso casi desapercibida... siendo una comunidad remota, sus pobladores mantenidos en la ignorancia de sus propios derechos e incapaces de autodeterminarse. Junto a ello ningún agente gubernamental tenía verdadero interés en aplicar el poder de la ley. No nos hagamos los tontos y digámoslo con todas sus letras, El verdadero poder local e incluso nacional estuvo y en algunos casos aun esta en manos de los hacendados lo que junto a la corrupción nunca iba a permitir la aplicación de leyes de corte progresista en lugares como Piñán.

En medio de este contexto nacional, la hacienda de Piñán sufrió varias transformaciones como por ejemplo: fue dividida en varios predios para evitar ser afectada por las leyes que limitaban el tamaño de las tierras en manos de la misma persona, la propiedad fue transferida a nuevas manos que constituyeron una empresa agrícola igualmente protegida por la ley ..  

Finalmente después de 12 años de lucha, juicios y negociación con el dueño de la hacienda finalmente Piñán tiene un derecho legal y garantizado a tener su propia tierra de vivienda y trabajo. Es importante tomar en cuenta que le proceso de despertar y conciencia de los comuneros fue y especialmente la confianza en ellos mismos fue un largo proceso. Las centurias de opresión y violencia casi suprimieron su capacidad de luchar por sus derechos. Aun hoy los niños de Piñán susurran sus nombres y opiniones, un hábito heredado de sus padres que les han enseñado que no hay que mostrar sus opiniones muy ruidosamente.

Después de esta larga introducción es necesario puntualizar que en Piñán todo esta por hacerse. La comunidad será reconstruida completamente. Las casas que ocupan actualmente y las tierras donde están no les pertenecen. El acuerdo final con el hacendado   les concedió unas 2000 hectáreas de tierra de páramo (de las 40000 que le tiene) para que allí se localice la comunidad, por primera ves en sus historia de mas de 500 años, en tierras propias.

No se engañen, las tierras son altas, frías y muy poco productivas desde el punto de vista agrícola pero sin embargo ellos son los orgullosos propietarios.

Es por ello que los fundadores de Amigos de Piñán agradecen profundamente a Karavaniers du munde, a sus guías: el ecuatoriano Iván Suárez y los quebequenses Nicolás, Lorie, Leo, Veronique, Claude, Lucie, Juan Nicolas y a todos los que han contribuido para el progreso de Piñán llevando a esa comunidad turistas. Unos pocos turistas que van a la comunidad, que rentan sus caballos, y utilizan los servicios de algunos hombres del pueblo como Pastor, Samuel, Jaime, Gregorio, Fausto, etc..que permiten la realización de sus treks. Esto represento y representa un sustancial aporte para los y las comuneras a través de los años y han contribuido a cubrir los costos de transporte y os gastos legales para efectivizar sus derechos en estos años de lucha.

Piñán es también un ejemplo de una comunidad que realmente trabaja como comunidad, todos los beneficios generados por la presencia de turistas van directamente a la comunidad. No hay dinero que vaya a personas particulares. Utilizamos los caballos de varias familias de la comunidad, sin embargo el dinero va a un fondo comunal de apoyo a la causa comunal. En consecuencia cada familia rotativamente contribuye a este fondo. Surgen algunas preguntas ¿Durará este sistema de trabajo? ¿Debería continuar? Estas preguntas no tienen aun respuesta y quizás las encontremos en el camino, como dicen los arrieros la carga se acomoda sobre la marcha....

Pero una cosa es cierta y es que ahora más que nunca Piñán necesita de nuestra ayuda.